Lo que dice el vídeo
Ejemplo ilustrativo · emitir un recibo no acredita un pago real.
Un agente de IA acaba de comprar en tu tienda. Lo hizo por encargo de un cliente; nadie de tu equipo estaba mirando.
¿Qué queda como prueba de esa compra? El registro del agente, en los servidores de otra empresa; tu tienda; la pasarela de pago; la logística. Trozos sueltos que no cuentan la historia completa.
Tres meses después llega una reclamación: «Yo no autoricé esta compra». Lo que tienes para responder es una fila en una base de datos, y una fila se puede editar sin dejar rastro.
Aquí entra el Trust Receipt: un registro firmado de lo que un agente hace en tu tienda y de lo que decidieron tus reglas.
Paso 1 · El agente pide comprar, con el encargo de su cliente: qué quiere, cuánto puede gastar y dónde enviarlo.
Paso 2 · Tus reglas deciden. Antes de cerrar la compra se comprueba contra las reglas que has configurado: permitida, bloqueada o pendiente de tu aprobación.
Paso 3 · Se genera el recibo y se firma. Lo que se pidió, lo que decidieron tus reglas y el resultado quedan registrados y sellados en el momento.
Paso 4 · Cualquiera puede comprobarlo: tu pasarela de pago, un auditor o tú mismo, con herramientas estándar y sin pedirnos permiso.
¿Y si alguien lo modifica después? Basta cambiar un solo dato para que la firma deje de encajar. Como un precinto: no impide abrir la caja, pero delata que alguien la abrió.
Qué ganas tú: disputas mejor preparadas, auditorías sin sufrir, menos trabajo a mano y control sobre los agentes.
Lo que un recibo hace: demuestra que el registro es auténtico y que nadie lo ha tocado desde que se firmó. Lo que no hace: no prueba por sí solo que el pago o el hecho ocurrieran. No decide quién tiene razón. Se emite en las operaciones y superficies donde está habilitado.
No te limites a guardar lo que hacen los agentes. Hazlo verificable.